Por fin otra vez tu y yo juntas, solas. Perdidas en la desnudez de nuestras almas, tocándose, queriéndose.
Tardé muchos minutos en localizarte y el nerviosismo se apoderaba de mi, pero en cuanto te vi, todo mi cuerpo se calmó. Siempre me ha tranquilizado tenerte cerca, y ahora lo estabas.
Con mi dedo corazón recorrí una a una las letras de metal incrustadas en el mármol, estaban calientes y el dedo me ardía, pero aun así no pude evitar hacerlo.
ISABEL FRANCO, estabas conmigo.
Te prometí que este verano iría a verte y de una vez por todas cumplí mi promesa.
El cementerio estaba vacío y me alegré por ello, quería que nos dejaran a solas, para poder hablarte tranquilamente y decirte que te quiero.
En mi mente deseaba profanar la tumba violentamente, abrir el ataúd, mirarte a los ojos y hacerte sentir que no estarías sola y después cerrarlos con mis manos; darte un beso y acariciar tu cara lenta y suavemente. Pero simplemente se quedó en lo que era, un pensamiento.
No llevé flores frescas, no las necesitas donde estás, me limité a dejarte un pedazo de mi alma, que no marchita, no se seca con el sol ni se ahoga con la lluvia, ni si quiera se vuela con el viento. Mi alma permanecerá inmutable al paso del tiempo junto a ti Isabel Franco en la tumba número 16 del cementerio de Montanchez.
Siempre tuya Sofía.





^^eres una jartista nose cmo lo ves
ResponderEliminarMe gustan mucho tus escritos :)
ResponderEliminar